sábado, 30 de diciembre de 2006

Desde una hoja de papel...











Estoy cansado realmente. Soy un simple estudiante, lo se. Pero no por eso tengo el cerebro domesticado, no por eso he de obedecer ciegamente los ridículos mandatos de una sociedad en decadencia, al menos en lo educativo. ¿Cómo es posible que ya entrado el siglo XXI sigamos corrigiendo una propuesta arquitectónica (espacial) desde un elemento plano? Es angustiante presenciar el pedante parloteo de un “erudito” en el “arte” arquitectónico, frente a un par de plantas, las cuales están impresas en una delgada lámina de papel, la cual posee un espesor inferior al de un cabello. No señores. Es realmente una tarea imposible. Comprender el espacio de por si, ya es una tarea muy ardua y portadora de una enorme complejidad y un sin fin de miradas. Pero encima intentar comprenderlo desde una hoja de papel, me parece algo inaceptable, imposible. Cuestionar desde una hoja de papel es inaceptable. Sacar conclusiones desde una hoja de papel es inaceptable. Querer colaborar desde una hoja de papel es inaceptable. ¡Hasta cuándo seguirán conspirando en contra de la arquitectura, en contra de la libertad del espacio!
Hablan de la forma, pero sólo conocen plantas en su cabeza. Pretenden encontrarle un referente a todo. Incluso nos retan, nos reprimen, acusándonos de caprichosos. Estamos a las puertas de recibir un diploma académico y nos llaman caprichosos. Estamos a pasos de aplastarlos en una competencia internacional y nos llaman caprichosos. ¿Con qué derecho?
Nos dicen cosas como “estás forzando a la naturaleza, pues el camino de las cargas a la tierra debe ser en línea recta”. Por favor, si alguien puede corregirme le pido que lo haga pero, ¿acaso no existen árboles con ramas inclinadas en más de dos sentidos? ¿Hasta cuándo vamos a engañarnos diciendo que la matemática rige a la naturaleza? ¿Qué con ella somos capaces de explicarlo todo?
Creo que es hora ya de dejar de decir la palabra naturaleza. Porque dicho sea de paso, no somos capaces de decir esto es natural, esto no. Un árbol es naturaleza, ¿y la bomba atómica no lo es? ¿Una ferrari es naturaleza? ¿O dejó de serlo porque tiene partes metálicas y piezas que pudren la tierra con sus aceites?
Creo señores, que vivimos en un mundo natural. Todo, si vamos a hablar de naturaleza es un producto natural de la vida. Que una persona mate a otra es natural, sobre todo en una sociedad que impulsa a los jóvenes a fumar marihuana y desperdiciar sus vidas con el alcohol y la cocaína. Un mundo en el que tienes permiso de quedar embarazada a los doce años. Esto señores, es natural. La naturaleza es lo que hacemos y lo que no hacemos. Pues nosotros somos producto de la naturaleza. No hace falta ir a la selva para exclamar “¡oh! Cuánta naturaleza”. En esta misma ciudad pútrida, llena de aromas metálicos y gente que se odia entre ella, aquí mismo podemos exclamar exactamente lo mismo.
Dejemos de decir despóticamente lo que es o no es natural, porque no somos quién para entender a la naturaleza. Por lo que si las cargas de un edificio deben torcerse y hallar un camino “indirecto” a la tierra así será. Pues si no, estaríamos repletos de obras austeras, sin significado espiritual, como, por decir algo las torres Le Parc, las cuales “”””””respetan”””””” las leyes naturales de la física y logran llevar las cargas “””””magistralmente”””” de forma recta y directa hasta la tierra. O la “”””pureza”””” de Mathias Klotz, en sus interiores pulcrísimos hasta el histeriquismo. En donde cuando caiga una hoja del exterior sobre esos sillones de diseño importado, señores, lo vamos a notar, no les quepa ninguna duda.
Y esto es sólo una parte de la constante agonía a la cual los estudiantes de arquitectura somos expuestos. Frases como “este proyecto de entrada fue mal concebido”, o “cada vez más estudiantes quieren hacer proyectos llamativos, que se destaquen, jeje” acompañados claro de una risa entre dientes listos para devorar mentes jóvenes e innovadoras. No quieren aceptar que el movimiento moderno a caído, que el minimalismo NO es un movimiento. Pero claro, ellos están cómodos así. De esta manera trabajan con variables a las cuales pueden sujetarse y las cuales entienden con una facilidad deslumbramte. ATENCIÓN, no quiere esto decir que son genios, ¡es simplemente que las han estado trabajando toda su vida! Están atados ( y a gusto) de una grilla ortogonal modulada, sin sentido. Pero que les facilita la tarea. Muy a gusto con sus manualcitos de bolsillo en el cual figura hasta cómo debe ser la posición exacta del inodoro. ¡Oigan todos! Le Corbusier se confundió al colocar mal los artefactos de la casa Curutchet. Claro, los puso mal! Pero que bárbaro, si yo acá en mi manualcito de bolsillo tengo escrito, en letra mayúscula y bien clarito que poner un inodoro así no está bien.
De esto les estoy hablando señores, nos dicen lean a LeCorbusier, pero cuando estamos llegando a la mejor parte, a la Ronchamp, al pabellón Phillips, nos cierran el libro. O, por el contrario, nos imponen, busquen referentes como Khan que es un ídolo. Y cuando vamos a ver, descubrimos que sus libros son un agasajo a su propia obra. Y que su propia obra es el papiro que usaron de base miles de arquitectuchos para calcar sus plantas e ideas. ¿Por qué no nos hablan de Koolhaas? Y si nos hablan de el se quedan con fragmentos de sus edificios menos memorables, describiéndolos funcionalmente u observando el producto terminado maravillados por “tan BUENA arquitectura”. No sería fabuloso tratar de comprender el proceso proyectual de los grandes en lugar de analizar la función de sus obras terminadas cual si fueran monumentos momificados de la grandeza.


“Ahora creo que es posible, gracias a las nuevas técnicas, generar un nuevo tipo de efectos espaciales más intensos, una especie de espacio mediatizado; un nuevo tipo de espacio en el que las cosas van más allá de la transparencia, más allá de la noción del material mismo.”

Ben Van Berkel UN Studio
Revista Summa+ Reportajes




5 comentarios:

V de Vanguardia dijo...

¿Que sucedería si cada estudiante de arquitectura, y porque no, de cualquier otra carrera, descartaría toda posibilidad de innovación?. La peligrosa innovación, inverificable e improvisada. La puja de estas fuerzas, conservación e innovación; en donde la primera domina por ser local. Una de ellas lucha por mantener su sitio en perfecto estado y control, presentando de manera casi torpe su dramático miedo a la muerte, ese miedo que hace violento su actuar, hasta el punto en donde la ardorosa llama de sus actos hace que el proceso de cambio sea lento y a veces mitigado. Pero hay algo que todavía profeso, que me es propio, y le es propio a cada uno de los que comparten mi pensamiento: una desenfrenada fuerza, pasión, vitalidad y también violencia, violencia positiva. Es algo que no se puede describir de manera concreta, porque no es algo fácil de sentir, obviamente mucho menos de describir. Solo se que los que comparten esto, no se rinden ante tribulaciones frívolas producto de los expirados. Sucumben ideas existentes, surgen nuevas, se estremecen edificios, nacen desconocidos, la vida evoluciona.


“Desearía llevar al examen de conciencia y al arrepentimiento a quienes con toda la ferocidad de su odio, de su pánico, de su indigencia de espíritu y de su fatlta de vitalidad, se empeñan, con un empecinamiento nefasto, en destruir o combatir lo mas hermoso que existe en este país, Francia, y en esta época: la invención, el coraje y el genio creador tan particularmente ligadoa los elementos de la construcción, a esos elementos donde coexisten la razón y la poesía, donde se alían la sabiduría y la empresa."

Le Corbusier “Cuando las Catedrales eran blancas”

Anónimo dijo...

solo voy a decir que estoy totalmente de acuerdo con tu postura, catedras como solsona, sanchez gomez, hasta mismo en roca, se quedan en una mediocridad a la que ellos llaman arquitectura y nos lo hacen creer sin permitirnos a nosotros
"evolucionar"

Santiago Miret dijo...

Gracias por el comentario, aunque me gustaría saber tu nombre.
Me parece que atacar a una cátedra entera es mucho. Creo que existen ciertos agentes internos que pudren la concepción y evolución mental de muchos alumnos.
Sin embargo coincido con la rama que protesta en contra de las cátedras añejas, que perduran desde hace muchisimos años.
Bueno creo que eso es claro, sin cambio no hay evolución. Y yo, creo en la evolución...

Gracias de nuevo Anónimo,
Saludos.

Anónimo dijo...

primero, hay q decir que un estudiante de arquitectura no tiene mucho para innovar, por el hecho mismo de ser estudiante, antes de innovar hay q conocer, saber, y mucho, y la innovación no es hacer formitas, es algo mucho más grande. Y sí, lo que veo es caprichoso, y la naturaleza no lo es, porque en ella tu denostada matematica se muestra magistralmente y llena de lógica.

Santiago Miret dijo...

"Toda juventud es inquieta, el impulso hacia lo mejor sólo puede esperarse de ella: jamás de los enmohecidos y de los seniles. Y sólo es juventud la que mira al frente y no a la espalda; y nunca los decrépitos de pocos años, prematuramente domesticados por las supersticiones del pasado..." José Ingenieros.

Lamento desde lo más profundo de mi alma que existan personas como vos, de verdad. Siento un gran dolor por aquellos que desprecian al estudiante. Que lo sitúan en un nivel inferior. Que apagan sus llamas de inocencia y juventud creadora libre de preconceptos, con baldazos de ineptitud y constancia ancestrales.
El estudiante, la universidad, han de ser los reformadores, los que propongan por sobre todas las cosas. El jóven, el estudiante es aquel de mente fresca, que falto de experiencias busca la originalidad sin siquiera saberlo.
La experiencia por si sola no es nada. Como asi tampoco lo es la juventud por si sola. Pero la increíble fuerza que la juventud y el aprendizaje nos da es necesario encausarla. Ese encarrilamiento debe ser SIN DUDAS hacia lo nuevo.
Que pena tan grande, oh dios, que seas tan ordinario en decir palabras como "formitas" sqabiendo que en esta página me aboco a provocar reacciones de carácter filosófico y no de estudio morfológico. Todas las "formitas" a las que te referís con tan enorme desprecio e incongruencia están justificadas, no sólo bajo la lupa estricta de la ciencia, si no tambien bajo la mirada aguda de conceptos abstractos que van más allá de toda lógica. La matemática es el invento del hombre por querer controlarlo todo! Sin embargo es lo único a lo que podemows apegarnos como analistas de la vida. ¿Por qué han de existir gentes como vos, que sólo buscan torcer las propuestas bondadosas de mentes jóvenes? ¿Por qué tu comentario ha de ser tan oscuro? sin propuesta, sin cambio, sin espiritu de mejora... sin juventud.

Lo único que me reconforta es tratar de convencerme a mi mismo de que sólo sos un ser antiguo, viejo, perteneciente a un pasado el cual se cae a pedazos. Y que nada puede hacer ya para paliar las fuerzas de energía, cambio y poder que se aproximan. Las fuerzas de lo nuevo que vienen a derrocar pensamientos derrotistas como el tuyo.

Lamento de verdad que hallas encontrado este blog. Porque nada en él te representa.

¿Qué es saber? Saber es explorar, saber es leer, es mirar, es probar, es innovar, es querer más, saber es cambiar, es progresar, saber es querer ser más, es luchar con todas nuestras fuerzas contra lo que nos hace mal, contra el mal mismo.

Confirmo definitivamente mis más oscuros temores al descubrir que tu identidad permanece en perpetuo secreto. Pues en los cobardes que ocultan sus nombres y rostros yace el miedo a la derrota. Si tu lucha es para con un "estudiante" tan pequeño como yo, y no está en juego tu continuidad en la vida, el hecho de que te ocultes tras un cartel de anonimato confirma mis proyecciones hacia tu persona, cobarde!

Lo que me molesta no es que desvalorices mis trabajos, de hecho eso es bueno, es una crítica, y toda crítica es buena. Lo que me irrita en verdad ese esa idea retrógrada que coloca al estudiante en una situación de sumisión. Sin posibilidades de propuesta, cambio, evolución.

Adios, espero que tu vida cambie, por el bien de la humanidad. Espero que seas alguien mayor, por tu propio bien y espero sepas cambiar.

Saludos,
Santiago.