viernes, 29 de diciembre de 2006

Un regalo a la humanidad

La posibilidad de imaginarlo todo. De poder controlar el espacio tiempo, de poder cambiarlo todo con el poder del mente y la originalidad...

Una idea brillante concisa, entera, fugaz, demoledora, absoluta, definitiva.


Esa idea yace en la mente de cada uno de nosotros, de cada ser vivo pensante, pues es la mismísima evolución del hombre. La realización de todas sus metas en pos de un futuro mejor. Suena a frase hecha, pero no es eso lo que todos deseamos con pasión cada vez que observamos las frágiles miradas de un niño. Esos pequeños que son los herederos de este decadente pedazo de tierra en vías de extinción. Un futuro mejor para sentir la sensación última: el sentirse realizado. Somos lo que creamos. Si no creamos, entonces ¿qué somos?
Es esa forma de pensar la que nos moviliza. Todos cumplimos funciones en la tierra. Todos tenemos un mandato. Que para algunos será divino, para otros moral, otros lo considerarán una meta ética, o social. La verdad no interesa cómo lo consideren pero el mandato existe, y cada uno de nosotros lo lleva dentro de si.
Considero crucial ser daditativos y entregar ese mandato a la evolución. Al futuro, al constante devenir de las utopías imposibles. Que nunca son imposibles.

... Y que, como almas que sobrevuelan la nada somos banderas de revolución con la mirada fija en un futuro... no importa cuan lejos se encuentre...

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