jueves, 4 de enero de 2007

Las funciones de la Humanidad

¿Cuál es la función de un arquitecto? Pues, creo yo, la de todo profesional en el mundo... Pensemos por un momento, entonces, en el por qué de los profesionales. ¿De qué se trata todo eso de la educación? La educación lo es todo, dicen algunos. La educación es poder. ¿Pero para qué hemos de ser educados?
Pues bien, la sociedad, o mejor dicho parte de la sociedad, o mejor aún, la parte más poderosa de la sociedad le teme a la educación, teme a la educación como por sus propias vidas. Una persona educada, es una persona poderosa, influyente. Por lo tanto, de lograr conseguir ese poder educándose, los más poderosos temen que éste les sea arrebatado. Pero educarse buscando el único fin de ser poderoso ya sería ahondar en el pensamiento particular de cada persona, seamos más amplios. ¿Por qué le conviene a mi sociedad el hecho de que yo estudie? Una sociedad con muchas personas educadas será una sociedad poderosa, una sociedad que crecerá constantemente en pos de una evolución “positiva”. Pero para ser educado a uno no le basta con estudiar mucho o, en nuestro caso hacer preciosas entregas, perfectamente dibujadas, o con renders compradores nada más. O tal vez COPIAR obras de reconocidos arquitectos, los cuales plantean ideas y conceptos realmente innovadores, pero que se vuelven vacíos, sosos, sin profundidad, cuando intentan ser “reinterpretados” por imprudentes chiquillos. Esto no quita que existan grandes reinterpretaciones como los varios casos que presenta Rem, en los cuales experimenta sobre otros para sacarles el jugo y así proponer algo nuevo, diferente que promueve el cambio y la correcta evolución de la profesión. O las reinterpretaciones tipológicas de Hadid en sus variados ejemplos también relacionados con la evolución, no sólo de la forma (como muchos creen) si no de todo el universo arquitectónico en si.
Por lo que para ser realmente educados hemos de profundizar, ahondar realmente en las problemáticas del tema en cuestión. Pongámoslo de esta manera: Un médico si quiere ser un “médico realmente educado” y no sólo uno que estudió y ya, debe estudiar otras cosas además de los libros de facultad, cosas tales como anatomía, pero la anatomía viva, no la que figura en un libro, o la de un inerte cuerpo frío y machucado; si no la que se vive, esa de la que no se conoce tanto. O en el rubro de la ciencia, un buen científico explorará en estudios avanzados, de esos que no se dictan en seminarios o simposios. O el mismísimo abogado, que pareciera que todo lo que tiene que saber figura en unos cantos libros de leyes, cuando en verdad el verdadero abogado es aquel que se preocupa por el bien de la sociedad toda y no sólo por el “acaudalado” cliente. Porque de eso se trata. Las Naciones del mundo invierten en educación (o al menos LAS que invierten en educación) para que existan más y más personas dentro de la misma que busquen soluciones. Gente que esté interesada en ayudar. En contribuir a hacer crecer a la Nación. Y por qué no al mundo. Primero tendríamos que aproximarnos al concepto de la educación en una nación desde el punto de vista positivo. Mientras que lo tiránico y perverso se oculta tras las seductoras sonrisas de la publicidad y el marketing. No obstante el sistema no funcione del todo bien, o mejor dicho, funciona mal, sepamos que los primeros hombres y mujeres en plantear temas como el que una sociedad debe de ser culta, sana y patriota tenían un trasfondo positivo y en pos de mejorar y acrecentar la vida.
Esto ya no es un debate de lo que es la realidad, si no que es un tema de creer o no creer. Pues bien, yo les puedo asegurar que creo en la educación. Porque no hay peor tortura que la ignorancia, pero tampoco existe tal poder como el de la educación.
Por eso, propongo que ahondemos en las problemáticas que nos son propias como arquitectos o futuros arquitectos. Sin embargo no creo que exista una única problemática en arquitectura, así como tampoco considero real unanimidad de problemáticas en ciencia, filosofía, arte o tantas otras disciplinas más. Por el contrario, es tan rica y variada la multiplicidad de problemáticas que nos plantea nuestra carrera en particular que se podría decir que estamos en condiciones de ELEGIR. Sería magnífico poder tomarlas todas, jugar con ellas, resolverlas, y volverlas a enredar, pero se vuelve una tarea imposible. Lo importante es no empecinarse, si no, tener perseverancia, paciencia y ser un apasionado. Hemos de tener pasión por la arquitectura, hemos de sentir que nacimos para esto. Nuestra disciplina así como la de un médico, un ingeniero, un abogado, o lo que sea es de vital importancia para el desarrollo de las personas. No por ser ingeniero he de enfriarme y no referirme al hombre más que como a una estadística. Por el contrario, no existe disciplina académica en el mundo en la cual el hombre no sea pieza fundamental. Pues no somos tontos. Todo lo que estudiamos es para nosotros mismos. Es por eso que a medida que pasan los siglos estas disciplinas van evolucionando, porque nosotros vamos evolucionando, porque estas disciplinas son para nosotros, para mejorar nuestra forma de vida, para ayudar, para crecer. Contribuir a que ese cambio se más veloz y menos doloroso. Carreras como diseño gráfico o industrial, desconocidas hasta hace tan poco, de repente han cobrado una importancia impensada. Ahora son indispensables para el desarrollo de la sociedad contemporánea.
Seamos estudiantes y arquitectos preocupados por la humanidad, pues en ella reside nuestro objetivo como seres vivos. No estaremos trabajando para la tierra, ni para los animales, estaremos trabajando para nosotros mismos, pues en nosotros mismos se asienta la tierra y vive la fauna. En nosotros mismos vive el mundo entero.

Viviendas Apareadas